sábado, febrero 17, 2007

V.- La abuela Chelo no fue ni ángel ni demonio, tan sólo una mujer














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Escribir, según pienso, es estar en espera. Es concebir desde las manos. Preñarse con palabras. Madurarlas como el fruto y dejar que revienten en tu pluma.

No habitarlas —a las palabras digo— con ángeles y demonios, sólo con personas. Por eso no puedo hablar de preñez, ni de fruto, sin “decir” más y distinto, acerca de la abuela Chelo.

Istmeña que nació con el siglo pasado, y estuvo cerca de tocar los linderos del nuevo. Mujer recia, morena de gruesas trenzas y gran fuerza. Parió quince hijos, montó en mula por los caminos que su hombre hizo a golpe de machete y llegó a ver que sus hijos construían con dinamita.

Dinamita también, se llamaba la mula que montaba y era la más bronca de El Faro, esa finca que ayudó a forjar desde la nada. Ah que hermosa era mi bronca abuela, tanto como los cafetales cuajados de cerezo.

Tengo otro recuerdo de la abuela que me fue transmitido por la dama y tiene la pureza de su entorno.

Un pequeño canal de riego, discurría canturreando, entre su cocina de aromáticos leños y el comedor de la finca.
Ella pasaba y cada vez, sumergía por el placer de hacerlo, sus pies pequeños en el agua cristalina.

Un pie acariciaba al otro y dejaba su piel tan tersa y sonrosada que provocaba pensar, que nunca los posó en el polvo. Delicada maravilla de pies indígenas, siempre descalzos, pero dignos de escarpines de seda.


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Tocó hoy enlazar este texto y ubicarlo finalmente en el que es su lugar. La abuela Chelo no fue ni ángel ni demonio, tan sólo una mujer. Ustedes los que ya lo conocen, perdonarán su introducción, pero era necesaria después del post anterior.

16 comentarios:

CEL dijo...

nheqzcLei el post anterior desgarrador el último párrafo.
Mi abuela nació en 1885, fuerón mujeres que se tuvierón que enfrentar a muchos cambios, con mucho carácter y mucho sufrimiento en sus espaldas, una guerra civil dos hijos en el frente.
Los nietos nos llevamos de la abuela lo mejor, mujer de genio,parca en mimos, pero era "La abuela" yo la mimaba a ella.

Lety seguire leyendo los anterios post, un abrazo .

fgiucich dijo...

Abuelas que forjaron naciones con el idioma del trabajo, sin letras virtuosas pero con la enjundia de los hechos. Releer a la abuela Chelo es un placer de nunca acabar. Abrazos.

Laura dijo...

Lindisimo encontrarme una vez mas con la abuela Chelo, esa mujer de roble y jazmín.
Abrazos mi querida Lety y, sabés bien, que mis imágenes son tuyas.

pancha dijo...

Yo creo que on esas que asumen lo de ángel y demonio que todos llevamos dentro, las que no enseñan a vivir con la cabeza en alto... mi abuelo se vivió la guerra civil y el exilio en argentina y Chile y a punta de esfuerzo y espalda de roble me ha enseñado que la voluntad y el esfuerzo son el único camino para mirar adelante... con el corazón siempre en la mano por supuesto... un abrazo

Ana R dijo...

Me gusta la entrañabilidad que vas dejando caer en estos textos que compartes para disfrute nuestro
A mi aún me vive una abuela ; tambien recia y de mucho carácter . Con algo más de 90 años, me dice que si no le mató una guerra ya no le mata nada y que ella no es vieja, todavia...solo que...ha nacido hace muchos años.
Genio y figura...

Un abrazo , Lety , enorme

Miguel dijo...

Tienes una forma de relatar que logras que las letras traspasen para hacerse imágenes; una maravillosa película nos pones ante los ojos con personajes tan reales, tan palpables.

Preciosos relatos.

Juan Sencillo Sencillo dijo...

querida lety:
decía Isabel Allende en una entrevista que para ella escribir era como tejer; siempre temía que se le escapara algún punto.
Y ese es el cuidado que pones tú. Un abrazo, Silvia.

Ileana dijo...

Lety, devuelvo la visita, y me encuentro con palabras vivas, alumbradas con amor y cuidado. Así puedo ver a esa abuela caminando al lado de las mías (las verdaderas y las adoptadas) orgullosa de quienes fueron y aspirando a dejar una milésima de lo que ellas sembraron.

Un placer leer este espacio al que regresaré como habitual.

Saludos

blueberrie dijo...

Delicioso, hay mucha ternura en las palabras con que lo relatas.
Un bonito día para ti.

opphelia dijo...

lety tu amor agua se refleja en tus palabras

te quiero amiga!

Diana L. Caffaratti dijo...

Cómo me gusta lo que dices de tu propia historia...
Me da la sensación de que cada post es un regalo inapreciado en exclusividad para mí... Como si fueramos amigas de larga data, y tu te pones con tu voz que en este momento imagino delgada y resistente, contarme con sonido suave la barbarie o la excelcia con lo que la vida te tocó.
A la abuela, que la pones en el lugar de mujer, nada más y nada menos, mujer de estrictas reglas capaz de hacer sentir el rigor del castigo ante la mentira y la desobediencia.
Y ese dolor que sientes por tu lugar que lo llevas incorporado en cada jugo de tu cuerpo, como si fuera tu propia escencia...
Y ese dejo de temor por molestarnos por tus cuitas...
Sigo pensando lo que la mayoría: qué dulce eres, Lety...
Me daré tiempo para ir hacia tus otras latitudes (tu otros blogs, obvio!)

Alejandro dijo...

Hola de nuevo, los abuelos, tienes razón al decir q una persona no es ni buena ni mala, es; como la madre de unos primos de mi mama, es decir la hermana de mi abuela, fue muy cruel con ellos, los colgaba del techo, amarrados, los pies se los quemaba con carbón, disculpa lo trágico cuando tus mensajes son tan alentadores y transparentes, pero es q ese recuerdo de mi familia volvio a mi con tus palabras. te invito a ver la actualización del blog, ya corregi lo de los comentarios, en todas las notas los puedes realizar.
http://1984-otromundo.blogspot.com/

MNKANTAVIVIR dijo...

Las abuelas maravillosas!!, con sus relatos siempre tan divinos envueltos de dulzura!!

Las mias fueron diametralmente opuestas, una de mucho carácter y la otra un bombom envuelto en chocolate...de una llevo el primer nombre y la altura...ja!

Como me fascinaba oir a mi abuela materna contar sus historias vividas durante la Revolución...en las haciendas...que mundo tan fascinante siempre se me hizo!!

un saludo cariñoso Lety!!

Olie dijo...

Las abuelas latinoamericanas se unieron en tu relato. Abuelas morenas y rubias. Abuelas de trenzas y de peinados. Abuelas de manteles y de abanicos. Abuelas de cintas y de camafeos. Abuelas nativas e inmigrantes, que sembraron sus hijos y nietos en esta tierra, que dejaron en ella sus huesos de roble, mientras su alma volaba al origen...

¡Lindo, amiga!

Besotes:

olie

Nina de Papuza dijo...

Qué fortaleza, bravura.
La mía, paterna, italiana, con un marido temperamental y ocho hijos, los hombres herraros de caballos... reúnes manojos de experiencias en mis recuerdos.

Anónimo dijo...

hola veraz estoy navegando por interned buscando familiares que hace mucho tiempo deje de ver mi nombre es edith ricardez, ricardez igual que tu, mi padre se llamo guillermo ricardez y mi abuelo telesforo ricardez, veras soy de chiapas y muchos de los familiares emigraron a oaxaca y veracruz quisiera respuesta tuya si tenemos algun parentesco ya que el apellido no es comun y mi padre decia que eramos una sola familia no se tenia tambien tias es mucha esplicacion te doy mi correo electronico najafuri@hotmail.com agradeceria respondieras gracias

Gracias por leerme, tú das razón de ser a este blog